lunes, 28 de diciembre de 2015

Memoria amarilla


A veces quisiera pedirle al viento que me deje volar hasta tu lado,
recostarme en tu pecho perdido entre la furia y la nostalgia,
sentir tu cuerpo revivir lentamente el mío con golpes de deseo.

Quisiera pedirle al aire que me lleve por mares y ocasos,
que me conduzca entre las luces de una ciudad vacía
y me abandone en las sábanas que aun conservan tu aroma al medio día
mientras recuerdo con dulzura caricias inmortales que queman
en mi piel y en mi memoria los rastros de otras manos y otros labios.

Engañarme a mí misma, perderme en la voracidad de una intención
que se calla en lo profundo de la oscuridad
                    en lo sublime de tu presencia
                    en lo imposible de tu tacto continuo
por temor o cobardía a enfrentar al sol e incendiarme en el intento.

El cielo me guía mientras cae la velocidad del pensamiento,
                                                la intensidad de la química y el espasmo.
No existen reacciones para experimentar mas que el palpitar al unísono 
de aquellos labios que se buscan incansables desde la eternidad,
que regalan tonos alegres y perversos temblores en la caída de la gravedad
y el instinto se asienta en tu espalda, en mis piernas, en la complicidad.

A veces quisiera pedirle al viento que me deje volar hasta tu lado
como si yo no habitara en ti desde que mi cuerpo tiene memoria,
como si tú no fueras la llave que contiene el secreto de mi piel
desde que me abriste a la vida,
                                                 desde que me viste nacer.


domingo, 13 de diciembre de 2015

Fantasmas


La insistencia de medir el tiempo con tus ausencias
perturba la calma de una noche llena de humo
y me desarma con el simple roce de tus manos,
me pierdo en la polaridad de tu deseo y tu intención
se queda en el papel como mi cordura en tu bolsillo.
Quedo colgada en tu muro con la crueldad de tu susurro,
con la idea fugaz que viene y distorsiona la quietud
de mi cuerpo aletargado de tanto esperar tu llamado
mientras caigo en la violencia de tu compulsión,
mientras aguanto las ganas que encierro en aquél silo,
Te presiento en mi ventana cada noche en imágenes
que permanecen conmigo como fotografías impregnadas
                                                          del sudor de tu carne
en una imaginación podrida de tanto pensar en tu tacto,
en tus labios recorriendo con violencia animal mi piel
                                               enmudecida por tu ritmo
y así me abandono de la perversidad de lo prohibido,
                               de tus dedos sumergidos en mi pasión.


Votos

Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...