lunes, 28 de diciembre de 2015

Memoria amarilla


A veces quisiera pedirle al viento que me deje volar hasta tu lado,
recostarme en tu pecho perdido entre la furia y la nostalgia,
sentir tu cuerpo revivir lentamente el mío con golpes de deseo.

Quisiera pedirle al aire que me lleve por mares y ocasos,
que me conduzca entre las luces de una ciudad vacía
y me abandone en las sábanas que aun conservan tu aroma al medio día
mientras recuerdo con dulzura caricias inmortales que queman
en mi piel y en mi memoria los rastros de otras manos y otros labios.

Engañarme a mí misma, perderme en la voracidad de una intención
que se calla en lo profundo de la oscuridad
                    en lo sublime de tu presencia
                    en lo imposible de tu tacto continuo
por temor o cobardía a enfrentar al sol e incendiarme en el intento.

El cielo me guía mientras cae la velocidad del pensamiento,
                                                la intensidad de la química y el espasmo.
No existen reacciones para experimentar mas que el palpitar al unísono 
de aquellos labios que se buscan incansables desde la eternidad,
que regalan tonos alegres y perversos temblores en la caída de la gravedad
y el instinto se asienta en tu espalda, en mis piernas, en la complicidad.

A veces quisiera pedirle al viento que me deje volar hasta tu lado
como si yo no habitara en ti desde que mi cuerpo tiene memoria,
como si tú no fueras la llave que contiene el secreto de mi piel
desde que me abriste a la vida,
                                                 desde que me viste nacer.


domingo, 13 de diciembre de 2015

Fantasmas


La insistencia de medir el tiempo con tus ausencias
perturba la calma de una noche llena de humo
y me desarma con el simple roce de tus manos,
me pierdo en la polaridad de tu deseo y tu intención
se queda en el papel como mi cordura en tu bolsillo.
Quedo colgada en tu muro con la crueldad de tu susurro,
con la idea fugaz que viene y distorsiona la quietud
de mi cuerpo aletargado de tanto esperar tu llamado
mientras caigo en la violencia de tu compulsión,
mientras aguanto las ganas que encierro en aquél silo,
Te presiento en mi ventana cada noche en imágenes
que permanecen conmigo como fotografías impregnadas
                                                          del sudor de tu carne
en una imaginación podrida de tanto pensar en tu tacto,
en tus labios recorriendo con violencia animal mi piel
                                               enmudecida por tu ritmo
y así me abandono de la perversidad de lo prohibido,
                               de tus dedos sumergidos en mi pasión.


lunes, 30 de noviembre de 2015

Pasos


De tanto gritar rompes mi garganta,
callas la desesperación de un cuerpo aletargado
y la claridad de mi deseo se pierde en tu espalda:
toca mi puerta,
                         abre mis labios,
                                                   cierra mi boca.
juega a enredarte en el vaivén de mis caderas
mientras el ruido se asienta en tu pecho
y mis piernas te invitan al caos y lo sublime.

Carne y deseo se conjugan en tu lado salvaje,
en mi lado natural que perfora tus oídos
y ensordece el trago amargo de tu apatía,
que anula los impulsos del buen juicio
y tortura el desenfreno de una canción desconocida.

De tanto gritar rompemos las cadenas
y repetimos los golpes de la poca cordura
enraizados en la mediocridad de tu compás,
que permiten el andar decadente de mis pasos
                             que solo saben llevarme a ti.


sábado, 21 de noviembre de 2015

Nada


La intensidad define la existencia
de un cuerpo cansado de tanto dolor;
                           así te pienso, me toco,
recuerdo noches nacidas para escuchar,
para navegar con la furia de tus manos,
perderse en la rabia contenida de tus dedos
que exploran el frente del sur.

Me desvisto completando tu ausencia,
observando la nada que conserva el vacío
de una luna cansada de recibir canciones
y que busca distraerse en asuntos urgentes
que navegan en el impulso suprimido,
                     en la plegaria de la amnesia.

La intensidad decae en su magnitud
pero arraiga en lo profundo de mi vientre:
grita tu nombre ocasionalmente en lo salvaje
de un deseo censurado por los signos de la razón...
La intensidad decae, el patetismo crece
y caigo en los campos del olvido esperando nada.



miércoles, 18 de noviembre de 2015

Control


Pierdo el control y estrello mi cabeza
           contra los muros de tu maldad,
todo se hace verdadero con el dolor
de un corazón que sangra de tanto recordar,
de un cuerpo herido por los infortunios de la desesperanza
mientras espero por una gota del veneno que brota de tus labios
para calmar la velocidad de mi mente,
                    la voracidad de un pensamiento recurrente
que destroza mi amabilidad y gobierna mis urgencias...
No hay más salidas, no hay caminos para recorrer.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Perder(se)



El sabor de tu cuerpo se torna algo lejano,
distorsionado por los ecos de tu nombre,
                                           de tu verbo,
de tu carne enmohecida por el tiempo
que separa al deseo compartido
                                  en espacios discordantes,
paisajes destruidos por un erotismo decadente.

El sabor de tus labios se pierde con tu perfume
y se convierte en el diezmo que recibo a goteo,
de vez en vez según el antojo de tu impulso,
                                               de tu voracidad,
de las intenciones carcomidas por lo racional
de una situación insostenible que quiebra voluntades.

Se pierde el lado salvaje en esta espera
y la pasión se torna respuesta conocida,
lugar común entre comunes comensales
que juegan a comerse vivos entre miradas,
                                             entre palabras,
entre cajas amontonadas en el patetismo
de esa imagen que llega a mi memoria.

Me pierdo a mí misma tratando de luchar
contra las murallas que levantas y destruyes
por la inconsistencia y la polaridad de un mundo azulado
que espera por el retorno de tu tacto,
                                              tu sonido infernal,
en la soledad de una habitación cargada de ti.



lunes, 9 de noviembre de 2015

(Des)esperar


La rabia arraiga en lo hondo de mi cuerpo,
se funde con el sol de tus mañanas,
               con la luna de tus mentiras
y me llevan a habitar un espacio desconocido,
montañas de horrores enfrascados que alivian
la presión de una mente a punto de estallar
como la carne podrida de tu amor entre tanta fantasía,
como la oscuridad de saberte intocable en la realidad
de tus muros,
                      tus prisiones,
                                           tus pasiones ensordecidas
por el grito volátil de un deseo que no sabe de esperas.

La rabia arraiga y yo desespero ante tu presencia
por los celos de su nombre saliendo de tus labios,
de sus manos que tocan sin culpa, sin castigo,
sin el temor de ser descubiertas o rechazadas
por la inconsistencia de tu carácter:
la furia enraíza, el deseo decanta, yo ya no espero.







sábado, 7 de noviembre de 2015

Alejarse


Te alejo en la espera de este ciclo en reposo,
busco cómo iluminar cada una de tus salidas,
las variaciones de un foco que radicaliza
la órbita del deseo animal que colma mi cuerpo
cuando te vence el sueño y me domina el impulso.

Así la vida pasa junto a mi efervescencia,
idea febril que me colma el corazón y nubla el pensamiento
con el temor de desesperar,
                     de arraigar en lo prohibido de extrañarte,
recordar tu piel sobre la mía mientras ahogo el grito mudo
en una almohada cansada de llamarte por las noches,
en la distancia impuesta por la paz de lo correcto,
en la sed de esperar por tu llamado en ese espacio
saturado por tu aroma, el perfume de la perversión.




lunes, 2 de noviembre de 2015

Ganas de más.


Vuelvo a mirar tu andar insolente, 
te desvisto con sutileza mientras ignoras 
el temblor que me causa rozar tu espalda, 
                                                 tus brazos con mis dedos, 
ese temblor que me lleva a desearte 
en noches insostenibles por el horror, 
por el deber de mi cuerpo que grita tu nombre. 

Vuelvo a caer en el contacto forzado 
tratando de leer tu distancia, proximidad enferma 
que me lleva a laberintos extraviados en esta sed de ti, 
en la necesidad de conocer la medida de tu discreción 
a penas me pierdo en los pasos olvidados de un juego 
que cortó el elástico y golpeó mi juicio...

Habito entonces en el aliento del impulso,
el pecado de un cuchillo que no tiene papel para darte
más que el de estas letras atoradas en mi pecho,
donde cae la cascada de la irreverencia, 
                                                               el sino de tu maldad.


Gravedad


Cae la verdad y yo solo sé de estrellarme
contra el metal de tus sueños, tus ficciones,
tu roce imaginario navegando en lo profundo
de mi vientre iracundo,
                       enajenado de tanto repasar tus letras insomnes.
Caemos en la soledad de un grito mudo,
silenciado por el temor de las voces ajenas
cuando el impulso supera al deber y el deseo vuelve a tocar
aquella puerta olvidada en la fisura de mi alma,
aquella puerta vecina que encierra el recuerdo de tu cuerpo...
Así, mientras cae la gravedad de tu piel sobre mi memoria
me encierro en el caos del olvido.


viernes, 30 de octubre de 2015

Desvelo.


Ante la verdad de tus ficciones te prefiero
despacio por la zona oscura de mi cuerpo;
así te recuerdo en la humedad de los sueños de sombras,
de cajas que guardan secretos infranqueables,
                                                libres del impuesto de la culpa.
Te prefiero salvaje entre tinieblas,
tempestuosa guía del aliento entre las piernas
de un deseo que se oculta en los muros de tu realidad,
que permanece dormido en el templo de una melodía
que llevo clavada en mi memoria, revienta mis tímpanos,
que enmudece una voz que solo quiere gritar tu nombre. 


lunes, 26 de octubre de 2015

Grito


Los gritos siguen dando vueltas en mi cabeza,
reverberan y rompen mis tímpanos,
                     abren el dolor de viejas heridas,
                     perforan el sentido de mi femineidad.
Penetran fuerte en mi memoria y se quedan
los ecos ensordecedores del error,
                                       del vacío,
del sufrimiento acallado por los rumores del silencio.

Sigue el ruido de la furia en las paredes,
aquél que duele en lo profundo de un cuerpo cansado,
que quema en lo hondo de una sonrisa impuesta
por el juego de roles y en la paz fingida
de un corazón que no da más de tanto amarte.

Sigue el sufrimiento de la espera y el letargo
pero permanezco en la incandescencia de la esperanza,
                                  del deseo de volver a verte brillar.


domingo, 25 de octubre de 2015

Aviso


Se busca/necesita: 

De suma urgencia, quien corte mis alas con un mensaje de odio.
A cambio se ofrece paz, claridad y el orden de lo correcto.


Facultados, favor enviar señales de humo para encontrar el camino.


La llave insegura.


El tiempo corre a una velocidad que no entiendo
y pido disculpas compulsivas, enfermas,
enardecidas por un vientre que tiene voluntad propia,
                    por un cable que me amarra las manos
que me impide el tacto - roce divino -
y me lleva a romper los cristales de la prudencia.

El tiempo se detiene a una velocidad insostenible
mientras doblo papeles que conservan mi locura:
el vértigo de desear tu cuerpo cuando mi alma
es de otra sábana,
                            de otro color,
                                                   de un sabor
que me acompaña desde una era inmemorable.

El tiempo avanza a paso lento,
                             a sonido alterado,
                             a llave abierta que corre
como mis sentidos hacia el desorden,
como prisión que me encadena a este silencio...
y no digo más palabras: la llave queda cerrada
                    mientras me ahogo en tu mutismo.


sábado, 24 de octubre de 2015

Sanar


La cura para el infierno en el que ardo llega de la mano de una bocanada, de aires que atraviesan tempestades y prevalecen en lo circular del tiempo. La cura trae consigo un sabor conocido que reverbera en los recuerdos de un corazón que no olvida, de una sábana que conserva tu aroma intacto. La cura del mutismo y la quietud de una pasión ajena viaja en la distancia y se queda aquí, me deja dormir entre sus brazos en tardes eternas, en paseos furiosos con lenguas afiladas que confiesan sus pecados y consiguen el perdón: la cura fue mi honestidad de la mano de tus ojos y ya no hay dudas, allí me quedo.



Bocanadas de nuevo aire


En la noche encuentro la liviandad de una sonrisa.



"Y curé mis heridas (...) y me encendí de amor, de amor sagrado".


miércoles, 21 de octubre de 2015

Mantra

Esta noche caigo en reposo
por la adicción de sentir cómo queman mis labios, 
                              sentir tu palpitar entre mis manos, 
                              imaginar tu rostro en las mañanas. 

Caigo por la insistencia de pensarte entre volutas de humo
y dibujar la pasión en la mirada perdida 
de tus ojos que arden al ver mis labios 
                                 (al recorrer mi geografía) 
y colocarlos en la dureza de un recuerdo vivo 
que me acompaña entre desvelos y gritos de dolor. 

Sigo cayendo por tu gravedad - tu tono -
que reverbera en cada rincón de mi cuerpo 
con tu descaro o tu indiferencia.

Así te repito como mantra entre el agua, 
                                                    la espuma y las sábanas 
que cuelga de un pensamiento circular:
el disfraz del arrepentimiento, el lugar de la redención.

Te espero

Busco un interruptor que me permita detener
la velocidad de una rutina perversa que nos conduce

                            hacia el vacío,

 a la nada de sabernos intocables,
                de sentirnos invencibles
siempre que sea bajo la llave de tu piel.

Me gritas al oído y no me puedo contener,
no puedo silenciar tu voz en mis palpitaciones,
en el movimiento interior que me quema los párpados,
que hunde las crepitaciones de un pecho herido por la crueldad,
                                                       por la furia de tus ausencias.

Así te recuerdo entre los alaridos de una sábana perdida,
entre cajas y libros que guardan tu aroma en la oscuridad
mientras mis sentidos esperan dormidos por aquella llave
que ponga un alto momentáneo a la realidad y te dejen entrar en mí.


martes, 20 de octubre de 2015

Temblor

El quietismo me embriaga junto con el silencio,
tiemblo al pensar en que el secreto se rompa,
que caiga la verdad con el peso natural de la culpa
y haga volar los trozos de una demencia temporal.

Tiemblo por oficio, porque entregué mi alma y recibí tu cuerpo
sin poder ver más allá del frío de la lluvia y del calor de tu sexo;
porque vendí mi paz por el suicidio de la discreción
                                  por el vértigo de lo prohibido
                                  por el susurro de tu voz llamando a la cordura
mientras tus manos no abandonan su oscura misión.

Tiemblo porque mis sueños se tornan negras telarañas
que me atrapan en esto del anhelo y la caída de la voluntad;
porque tú y yo somos una tempestad en medio del sueño
y la reacción tarda esperando el llamado a detener el letargo,
a romper la apatía en espera del naufragio mientras perdura tu aroma
y me duermo en el síncope del descaro.


domingo, 18 de octubre de 2015

Vueltas

Tu carne es un recuerdo vivo que aun arde en mi piel.

Busco acallarla, silenciar tu roce, tu tacto,
el descaro de tus manos sosteniendo mi cintura
mientras me pierdo en tus polaridades, en el vaivén
de tu espíritu que me hunde en el mareo y la incertidumbre.

Tu pasión oscila entre el pudor de lo correcto
y el llamado animal de mi cuerpo que te extraña,
que te grita en la distancia por los ecos de tu lengua
                                                               de tus labios
de tu perfume impregnado en el encaje de la seducción.

Tu lenguaje me alcanza, tu imagen me persigue
y perturba las aguas tranquilas de mi naturaleza,
se inserta en el espasmo de mi vientre tan hondo
que los sueños se humedecen con tan solo nombrarte
y la distancia se hace encierro entre tu espada y su pared.



jueves, 15 de octubre de 2015

Tiempo

Tus minutos se hacen horas en un
recuerdo que llevo tatuado en mi piel,
en los espasmos de mi cuerpo,
en la maldad de tu carne,
                     de tu verbo,
                     de tu desenfreno.

La avidez de tenerte entre mis manos
                                         -mis piernas y mis labios-
corrompe la discreción y el tacto se vuelve tangible
en el discreto espacio de la imaginación,
como aquella fotografía imborrable y sus ecos.

Hacia el sur se ha declarado una guerra
que no conoce de medidas,
que no escucha razones,
que solo sabe de arrebatos y de gritos
acallados por el secretismo que envuelve tu misterio.

Así me ahogo en el orgasmo del sigilo,
porque recorrerte es caminar sobre espejos rotos
que se clavan, que guían mis pies nuevamente hacia ti,
porque cuando el erotismo pesa más que la culpa
                                               (y la moral es destronada)
no existe más espacio para la duda.



lunes, 12 de octubre de 2015

Esconder

Mis palabras quedan atoradas en la espuma del deseo
mientras la sugestión me eleva
entre sueños de cama y espadas de piel.

Así, en las noches frías eres incierta utopía,
                                             ardiente caudal que fluye
como la marea que cubre mi cuerpo.

El aire de tu boca no me deja respirar;
me sofoca,
                  me reprime,
                                     acalla las tribulaciones
en la sombra y la ficción de los no lugares profanados
                                                                     (olvidados)
cuando el destello de tu furia toca mi ventana.

Te pienso, te revivo, te desnudo:
vivo en el tormento de tu espacio que me atrae
y que me arrastra contigo en la trampa del abrazo.

Ya no puedo renunciar: la pasión me ciega.
Me impide dejarte ir en escenarios tan adversos
como tus caricias clandestinas,
                             anónimas por lo sublime del castigo,
                             prohibidas por lo breve de tu ardor.

Soy la voz del placer hecho carne,
ese que corta las manos a quien busca el empirismo,
quien abisma en el vacío a quien se deja llevar
por el impulso de mis labios, de mi pecho, de mi locura...
la tortura del arrebato que no tiene pies,
                del desenfreno sin razón.


Tu nombre

Repito tu nombre a mi almohada cada noche en tu ausencia,
pensando que tal vez me pueda regresar un poco de tu libertad.
Sigo repitiendo las caricias enfrascadas
que guardo en mi memoria como presa de tu cuerpo,
                                                               de tu enigma (tu misterio)
mientras busco encerrar por última vez tus besos
en bodegas ateridas de temores y fantasmas.

Te pienso, te deseo, te escucho...
te busco en los cajones de un recuerdo sincrónico,
              en las melodías de una tentación mordida,
arrancada, pervertida y extraviada en la bocanada
que incendia mis sentidos y quema mis manos,
que quiebra el cristal del hipnotismo y me desnuda el alma, el juicio y el torso
cuando tus dientes se clavan en mi pecho y pensamiento.

Repito tu nombre -y tus caricias- entre la espuma que busca
calmar el fuego que corrompe mi claridad
y mientras tanto, aquí te espero:
                                                   ahogada en mí misma,
                                                   atrapada en tu maldad.


Pensamientos al azar

I.

Me pasa que extraño tu voz y tus palabras,
el eco en mi oído y mi imaginación,
la costumbre de tus desvelos y los sueños
humedecidos por la sugestión de tu perversidad.


II.

Mi corazón late tan fuerte por las noches
que levanta mi pecho enardecido por tu ausencia
                         (y el recuerdo de tu tacto).


III.

Cuando el deseo pesa más que la culpa
                        y la moral es destronada
no existe espacio para la duda.


IV.

En mi cuerpo no hay más paseante que tus ojos.


V.

Hay momentos en los que una verdad 
desnuda mucho más que tus manos y mi camisa.


VI.

El cielo se torna como mis pensamientos:
rojo por el deseo de tu cuerpo.


VII.

Eres el canapé de no correspondidos:
el que falta nunca, el que falta siempre.


VIII.

Hay lugares eternos, lugares que llevo tatuados en la piel,
lugares que calman la sed de un deseo que no sabe del tiempo...
hay lugares eternos, lugares que hablan de ti.


lunes, 5 de octubre de 2015

Fluyes



















Sobre el cielo, lo extraño y tú.



Sugestión

Mi mente me tiende una trampa
y no deja de recordar tus rincones,
                                   tu cuerpo,
la integridad puesta en duda por el deseo,
mientras los demonios de la culpa me persiguen
por aun sentir tu roce en mi vientre.

El error y la vacilación se tornan huracán,
pero mi docilidad quedó enredada en tus dedos
y tu perfume reemplazó la cordura.

Te siento aun dentro mío
                       quemando el grito en mi garganta
                       ahogando aquél susurro en mi oído,
apretando los dientes para no morder más que lo justo
cuando me pierdo en tu lengua afilada,
                              en tu locura,
                              en tu voracidad;
me pierdo en un tren sin rumbo ni destino
- por química o por vanidad-;
me abismo en tu compás.
                  en tu ritmo,
                  en el incierto salvajismo de tus latitudes.

Me pierdo mientras el ardor crece en mis piernas
y la intensidad de tu voz reverbera en mi memoria:
sucumbo en la imaginación,
                                             sugestión de tu maldad.


Nostalgia


Extraño el eco de su voz en mi imaginación, pidiendo su nombre,
pidiendo ser recordado entre tantos otros;
mientras me pierdo deseando que su mano abandone mi espalda
para deslizarse un poco más al sur.

Extraño el éxtasis de descansar en sus palabras,
ese atisbo desde mi balcón repleto de flores de papel,
de anhelos enfrascados
                  prohibidos
                  censurados
por quienes no comprenden que el amor nace en las piernas
                                                                          en el vientre
                                                                          en mi pecho agitado.

Extraño aquel descaro que trae consigo recuerdos inmortales,
que me fuerza a volver la mirada sobre antiguas pisadas:
la condena - el delirio - de no saber amar
                                                    mientras el camino se bifurca
                                                    mientras me pierdo en su calor.

sábado, 3 de octubre de 2015

Cielo londinense.




"Sometimes I'm terrified of my heart; of its constant hunger for whatever it is it wants. The way it stops and starts." - Edgar Allan Poe.

Duda


No sé cómo explicar el temblor de tu voz en mi cuerpo.

Tu mente me recorre en espirales
mientras yo me encierro en tu recuerdo:
busco escapar del ruido,
                             la ruina,
la moral alicaída de un templo profanado.

No sé cómo explicar: no existen palabras que combinen
con tu reino de compases altisonantes y letras enardecidas,
no existen frases etéreas que puedan limitar el alcance de tu beso.

Busco articular alguna idea con negro ingenio, lucidez de encaje,
que te deje ver mi temor,
                         mi desesperación,
                         lo perverso del deseo acallado por la duda.
Mas la imaginación se quebró en dos,
                                                             - las alas, mi pasión-,
y yo no sé cómo explicar las ganas de ahogarme en ti
mientras me envenena la sed de tus labios.

Alma


La memoria se entierra ahora en mis piernas
                                                en tus dedos
                                                en tu lengua.
Se entierra en lo profundo de la tormenta
que habita en mi pecho y mis sentidos,
mientras revivo en lo salvaje de la memoria.

Se entierran tus besos,
                    tus manos,
                    tus dientes en mi piel descolorida,
en rincones olvidados por la razón
y reencontrados en una retorcida cotidianidad.

Se entierra el silencio y quedo cautiva
de un espacio reducido al olvido...
y el recuerdo deja de enterrarse para soltar raíz
en el engaño del cuerpo,
en la traición del pecado,
en la mentira de la prohibición.

Te recuerdo


Hay momentos en los que cualquier excusa es una buena razón,
momentos en los que tu recuerdo me cae
como brisa fuerte que trae el olor de tus sábanas,
el sabor de tu piel sobre la mía y el deseo
que desbordaba entre la risa y el llanto.

Hay momentos...
                            también hay eternidades.

Yo aquí bebo copa tras copa para enviarte mensajes
embotellados,
discordantes,
mensajes infames que censuran los disparos,
mensajes disidentes que llevo tatuados en mis piernas
                                                            y en mi memoria,
mensajes que burlan los momentos que revivo entre caricias...

Hay momentos...
                            también hay eternidades,
porque hay momentos en que fuimos uno,
porque hay momentos en que somos dos.


Tocar un imposible


Mi cuerpo necesita más que el ardor de tu palabra,
necesita un poco de maldad que le quite el letargo.
Ha estado dormido, azulado por tanta rutina,
ha estado perdido entre nubes dulces
                             de amor sin sábanas, sin camas.

Mis labios necesitan más para morder que a sí mismos
y esperan ansiosos la llegada de los tuyos
para morder tu lengua y embriagarme de ti,
del deseo convertido en veneno
                                                    - locura-
y así descansar en tu cuerpo por una noche eterna.
porque mi pecho necesita más que esta prisión autoimpuesta,
busca liberarse de tus vacíos
                                               - tu provocación-
pues mi cuerpo no quiere candados ni promesas.

Mi cuerpo necesita acción y suceso...
mi cuerpo solo busca tu verdad:
tocar un imposible,
                               desafiar la gravedad.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Impulso


Mi deseo por ti navega en lo profundo,
en una tempestad de amores profanados,
enfermos de tanto temor.

Mi deseo por ti se torna impulso y mirada,
                                       prohibición que no oculta,
                                       prohibición que revela,
quita y arde entre el secreto de las ganas
y la negación de la justicia ajena.

Porque mi deseo por ti es perverso,
desata la vileza de querer poseerte
sin importar que tus sábanas tengan otro olor.

Mi deseo por ti hace temblar mis piernas,
el deber de ocultarnos entre la tela o la imaginación...
y mientras tanto me incendio
                                              con tan solo recordarte.

Dejarse ir


Me dejo ir junto al silencio de tus labios,
me abismo entre palabras de deseo que vuelan por el aire,
reverberan en mis recuerdos con patrones y secuencias
creando escenas imborrables que navegan en lo imposible.

Me dejo ir con tu irreverencia, con tu descaro,
con la pasión que provocas entre paños y cajones
y que debo reprimir por pudor o decoro
con sigilosas caricias musitadas al oído.

Me dejo ir entre lo perverso y lo prohibido,
hago explícito el deseo,
tiro la piedra,escondo la mano,
me dejo ir por ti.

Recuerdo


Tu recuerdo yace ahora en mi falda
                                       en mis piernas
                                       en mi tórrida memoria
que recupera cada beso tuyo entre cajones escondidos,
donde el juego epistolar es suprimido
por tanta extravagancia al momento de a b i s m a r s e
y tus manos me recorren como mis ojos tu recuerdo.


Playa Bellavista, Iquique, diciembre de 2006.


Deseo


Entre bocetos oculto el deseo
de dominar cada rincón de tu impoluta geografía;
escondo en tus manos la llave de la sensatez,
aquella que escribe en mis dedos tu nombre
dejando así tu huella en cada caricia...

y muerdo mis labios para teñirlos de azul,
los adormezco para que dejen de pensar en los tuyos
mientras busco esconder por cautela mi mirada errante,
busco el vértigo
                         el éxtasis de encontrarme en tus ojos
                                         de sentirme dentro tuyo
                                                             -tan hondo-
y quedarme por siempre ahí cautiva.

Por hoy llevo tu rostro clavado en mi pecho.
Te pienso
                te siento mientras ideo nuevas formas de tocar(te)
inventando caídas para encontrar roces furtivos
o algo que le devuelva vida a la imaginación,
a la pasión dormida que aguarda
por tu ingenio
                       (o tu temor).


Votos

Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...