Hoy sólo quiero gritar que te quiero, que sueño cada noche con tu nombre y que lo vivo también en el alba, con la luz del sol, con el recuerdo en mi oído de tu voz que aparece por mi espalda para anunciar la despedida. Quiero mirarte a los ojos sin adornos y sin trampas, sin caretas que oculten los miedos que habitan conmigo, aquellos que musitan en mi almohada y que quiebran estas ganas de ser valiente sin importar el cómo ni el cuándo. Quiero suspirarte todo el amor que cargo en mi pecho, que conquistes mi vientre, que nunca tenga que dejar ese hueco en tu brazo que me cuida aún cuando hacerlo es imposible debido a aquellos fantasmas que dejaron las pasadas revoluciones, por las heridas que no sangran sólo gracias al cemento. Quiero que aprendas a leerme entre sábanas y líneas, encontrar certezas en tu pecho y aventuras en tus manos, que en mis labios sólo encuentres verdades y un poco de aire en lo poco que me queda de voz para nunca volver a dejar tu lado, gritar simplemente un "te quiero" y así enraizar en tu pecho para no volver a partir.
viernes, 25 de mayo de 2018
martes, 22 de mayo de 2018
Puerto de otoño
Desde que entraste en mí cargo una piedra en mi pecho que me quema tu nombre y me marca la piel; así te tengo en cada esquina que tu lengua conoce, en cada rincón que ha sido abrasado por tus besos, por tu fuego que penetra en mi mirada y en cada hueco que posee mi alma. Cargo contigo en medio de la tormenta que es descubrirte, mirarme en el abismo de tus ojos tornasol que abrigan esta tierra helada en la que habito cuando no te tengo, cuando estás con todos, cuando en ti me abismo aquellas noches insostenibles por tanto soñarte, por tanto pensarte en la sequía de mi almohada que sólo sabe de la cadencia de tu voz. Te llevo con la violencia de tu cuerpo latiendo en el mío, con la paciencia de un corazón que ha sabido esperarte y de unas piernas que te han buscado en otros astros, en otras orbes, y que no han encontrado frutos ni encanto; te llevo con vehemencia, con deseo, con este amor infinito que te espera en la esquina para vivirte sin excusas y sin miedos, sin disfraces que escondan las huellas que ha dejado tu tempestad en mi interior. Te cargo conmigo porque me dejo ir en tu locura, me pierdo entre tus brazos, en tu mano sosteniendo mi cuello y tocando mi rostro, diciéndome dónde caer y dónde dejarme morir; porque te encontré entre las ruinas y te amé en la oscuridad para quedarme a tu lado, para nunca más partir.
domingo, 20 de mayo de 2018
Ambivalencias
Te quiero en el equilibrio y en el desbalance, porque el amor no nace en el estómago sino entre las piernas, en el deseo que surge entre miradas y palabras, entre roces que se mezclan con lo humano y lo divino. Te quiero en el bien, en la cítrica luz que atraviesa tu ventana y en el sabor de las mañanas entre tus sábanas; te quiero así, en lo simple, en lo cotidiano, pero te amo aún más en el mal, en la oscuridad de aquel cuarto y en la tenue luz de nuestros rincones; te quiero en las sombras porque ahí nacimos a la vida, entre el error y la locura de desearte en lo imposible, en lo inefable de tus besos bajando por mi cuello aquella lejana tarde de lluvia. Así, cuando el cielo se cubre de negro y llega a mi mente tu imagen, te sueño con el pecho apretado de tanta angustia al recibirte en la duda y la cobardía de no saber cómo gritar este sentir que duerme conmigo, de no saber cómo ahogar este anhelo ambivalente que carga tu nombre.
martes, 15 de mayo de 2018
Cosas del quererte.
Quererte es un acto de rebeldía, quebranta todas las normas del juicio y anima el vuelo de un instinto dormido, de un amor perverso que me amarra a tu lengua y al impulso de este deseo que crece cada noche en tu ausencia. Te pienso en el silencio, desde las sombras, porque quiero amarte hasta el extremo, odiarte con cada fibra de mi cuerpo hasta que explote toda la ternura que guardo en mis dedos y así pensarte en los segundos, en las distancias y en los errores, perdonarte en el pasado para quererte en el futuro como acto de resistencia frente a tanto ruido y tanto olvido. Quiero quererte hasta que me llames tuya, porque tus formas no traen cadenas, porque tus manos me han memorizado tal como yo he memorizado tu cuello y aún así solo encuentro libertad en tu pecho, porque quererte es un acto de liberación, un grito de guerra que llevo grabado en mis huesos y que silencio en el andar errático de mis pies frente a tus ojos.
domingo, 13 de mayo de 2018
Silencio
Tengo un beso encadenado entre mis labios que recorre suavemente mi espalda y anida siempre hacia el sur; lo llevo tatuado con fuego en mi cuello como si revivirte fuera parte de mis dedos, de mi piel que se eriza al recordar tu mirada entrando con furia y dolor en la mía. Estás clavado en mi centro como puñal, como carne, como aquella ternura extinguida que explota cada vez que mi corazón se agita entre supuestos; porque te temo cada tarde al pensar en nuevas noches que alcanzan la cima en tu cama, aquellas noches en que no sé de tu cuerpo más que en sueños lejanos que guardo para ti entre mis piernas, y que son los mismos que oculto y destruyo en una mente que no sabe descansar de tu nombre entre las dudas y los celos. Tengo un beso encadenado que te pertenece, porque abres mi jaula, mis alas, mi intinuición que permanecía inmóvil hasta tu llegada en un cálido rincón que hoy reconstruyo con miedo al olvido o a las caricias ajenas; porque te llevo escondido adentro, en mis huesos, mientras te niego en mi interior cuando mi razón insiste en la cobardía, en la mirada esquiva, en los labios atados y en este silencio.
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No es secreto que el año pasado lo sobreviví como pude, a puro instinto. También el año pasado me dio por tejer a modo de terapia de ev...
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Quisiera estallar un segundo para poder enterrarme en tu torso, hacer un nido y quedarme pegada a ti un segundo más, escuchar los latidos de...
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