De pronto, la luz del fondo se enciende y se asoma tu silueta por la puerta; aparece como sacada de un cuento antiguo, de una de esas historias que uno no quiere volver a repetir pero que sigue releyendo en el tiempo por ese apego a las historias inmortales. Atraviesas la habitación, llegas por mi espalda y tus brazos se entierran en mi cintura; me quitas el sweater, besas mi cuello con medida suavidad, acaricias mi pecho y te largas como invitándome a seguirte. Desapareces entre el humo mientras te observo, mientras tus dedos siguen vibrando en la superficie; dudo un segundo de mis pasos mientras repaso la lista de mis deberes del momento, pero el impulso le impide a mi mente pensar en otra cosa que no sea tu cuerpo. Te sigo como náufrago en busca de un faro, como si la oscuridad de aquel rincón me atrapase con un magnetismo desconocido que me enreda en tus piernas cada vez que rozas mis cicatrices, cada vez que entierras tus ojos en mis labios. Así caemos en la cama para fundirnos en un tiempo que se me hace eterno, un tiempo que suelo revivir en mi almohada y que se escapa de vez en cuando para recordarle a mi piel que sigue viva aun cuando siempre cargo un trozo de otoño en el alma; caemos, bajamos, perdemos el rumbo pero encontramos el sur pues navegamos en un retroceso constante que da paso al deseo y a la calma. Al terminar, permanezco un momento en reposo acompañada de tu ausencia, un beso tuyo marca mi espalda y me levanto aun mareada por tu intensidad; entonces, el roloj anuncia la hora y tu abrazo dibuja para mí un trozo de felicidad en el aire que cuelga de tu boca, que me ata a tu libertad.
miércoles, 20 de junio de 2018
martes, 12 de junio de 2018
Preguntas
Por las noches me pregunto qué pasaría si te pido que me extrañes, que me pienses con la misma intensidad con la que te presiento cada noche que no estás a mi lado, cerca de mi ombligo, enterrándote en mi mente con aquella sutileza que tienen tus ojos que se clavan en mis labios. Me pregunto cómo sería decirte al oído que no es solo mi cuerpo el que te desea, que mis manos te buscan para no dejarte ir, para guardarte dentro mío, en algún rincón que no permita que se borre tu nombre, en algún lugar junto a tus besos dulces que tiñen mis caricias que terminan en otros puertos, en sitios cargados de ternura pero que no tienen tu sabor. Pienso en cómo sería ser tuya y que tú seas mío y que nos pertenezcamos en la libertad que sólo tú y yo conocemos, esa que gozamos de vez en cuando en la complicidad de tu cuarto, el mismo que recorro aún con temor por no saber si existen sombras o enemigos a la deriva; porque me pregunto cómo sería quererte sin silencios y sin miedos, sin las dudas que me cercan y me dejan inmóvil mientras sigo náufraga de tu mirada, perdida en tu lucidez y tu perversión que no conocen límites cuando se extienden sobre mi piel que es tuya, mi piel que vive amarrada a tu voz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Votos
Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...
-
No es secreto que el año pasado lo sobreviví como pude, a puro instinto. También el año pasado me dio por tejer a modo de terapia de ev...
-
Quisiera estallar un segundo para poder enterrarme en tu torso, hacer un nido y quedarme pegada a ti un segundo más, escuchar los latidos de...
-
"Fue mi corazón el que cambió". Seguía repitiendo la misma frase una y otra vez, hacía ecos en mi cabeza sin parar, sin embargo, s...