martes, 29 de marzo de 2016

Furia


Quiero ver la furia deslizarse por tus venas,
el sufrimiento de un pecho alicaído que insiste en sonreír
porque las miradas del mundo caen sobre tus hombros
mientras tu ausencia me devora en el sonambulismo de la espera.

Quiero ver tu pena corriendo libre con la ira del cielo,
oír crepitar tus alas enmohecidas en un cielo gris
que anuncia la tormenta que se acerca por mi calle...
quiero gemir del dolor que me causa el recuerdo de tus manos,
gritar en la inmensidad del cielo oscuro mis ganas de huir,
de escapar en lo eterno de tu abrazo
                  en lo infame de tu tacto
                  en lo perverso de tus señuelos que juegan conmigo al ajedrez,
que derrocan a mi Rey con la inconsistencia de tu canto.

Quiero verte sangrar las heridas hasta sanarlas con mi lágrima,
porque las advertencias caen solas cuando se trata de verte sonreír,
y la ilusión es la traición a mis principios,
                                        al escudo que protege mi alma cansada
                                                              de tantas afrentas del mar.

Quiero verte, sentirte, asfixiarte en un susurro,
                                                     en la intensidad de mi cuerpo
                                                     en el borde de mis piernas
que se alejan por cobardía y escuchan los velos que te rodean
en la calma de tu demencia,
                                             en el silencio de tu crueldad.






lunes, 28 de marzo de 2016

En lo profundo



Te entierras en mi mente contra mi voluntad,
te encierras y no das respuesta alguna a mi insistencia
nacida en el tacto de tus labios, de tus manos, de tu lengua,
aumentadas por el roce de tu cuerpo en lo profundo de mi vientre.

Te clavas en mi mente y dueles de placer
entre recuerdos acallados por una discreción malentendida
y por los errores que contigo cometí por culpa del miedo,
del pavor de dejarme llevar por lo desconocido de tu ímpetu,
                                                                            de tu locura pasajera,
mientras desaprendía en cada encuentro todo lo construido,
                                                                 la confianza de catálogo
                                                                 el misterio de probeta.

Te hundes en mi cuerpo, en mis sueños, en mis rincones,
porque bastaron cuatro besos para cortarme la libertad,
porque sobraron los días del calendario en que mi cuerpo te extrañaba
mientras yo insistía en ignorar el instinto de mi carne
que se detenía solo para leer los llamados que ya no volverán
porque la piel no es de acero y el tiempo avanza a paso firme:
te clavas en mi pecho,
                                    pero yo no te espero.




domingo, 20 de marzo de 2016

Impulso


Siento el impulso de seguir buscando tus manos,
de perderme en tu mirada por tan solo otra noche
que me lleve a soltar las cuerdas que me persiguen
y me atoren de nuevo entre tus dedos en mi cuello,
                                                            en mis piernas,
                                                            en la pobreza de mi instinto
que insiste en tener el control y no dejarte entrar
en un alma que ya te ha entregado todo el cuerpo.

Siento el impulso de seguir tu mirada y sonreír al aire,
de perderme en tu pecho en abrazos eternos,
de quedarme en tu garganta y reemplazar el humo por tu espalda;
porque mi rostro cambia con tan solo recordarte
y mi vientre se aprieta con tan solo pensar en tu lengua.

Siento el impulso y me freno con violencia,
porque me invade el temor por la locura que desatas,
por el desenfreno de tus formas,
                                  tus maneras que encuentran en mí
la respuesta furtiva de quien erraba antes de tu llegada
y que sigue sin saber si abrir los ojos o dejarse ir.


                             

sábado, 5 de marzo de 2016

Decidir



En medio de la noche busco claridad
por la indiferencia de un deseo que se transforma
en la cima de tu vértigo y tu maldad infinita,
y se entierra hondo en los huecos de mi alma dormida. 

Busco claridad para no perderme en tu cuerpo,
para no extrañar tu lengua 
                   (descifrando cada uno de mis secretos),
para no extrañar tus labios en mi espalda
                           tus dedos en mi cuello
asfixiando cada nota de mis temores.

Te busco en esa claridad pero llega sin ti 
con la advertencia de fuego que llevas tatuada
y llega la hora de seguir el instinto,
aquél que me lleva y me aleja de ti.


Votos

Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...