Cuando se trata de ti me vuelvo una tempestad,
no queda más que naufragar en los fragmentos
de aquél beso que transita perdido en mi cuello,
de aquél abrazo que se entierra en mi pecho
y perfora mis piernas con el vaivén de tu latido;
no queda más que perderme en tu ausencia
que duele en mi piel,
en mis dedos,
en el alma.
no queda más que perderme en tu ausencia
que duele en mi piel,
en mis dedos,
en el alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario