jueves, 22 de diciembre de 2022

Nefelibata


Hoy desperté con tu esencia en mis labios,
                   y con tu aroma en mi pelo.
Soñé que nos perdíamos en un bosque
de árboles inmensos que apenas permitían 
vislumbrar pequeños trozos azules de cielo.

Tomaste mi mano, sentí el calor de tus dedos
trenzándose lentamente con los míos,
un temblor recorrió mi espalda:
eras tú entrando en mis huesos,
            colándote en mi piel.

Soñé que deambulamos perdidos en el otro,
vagamos entre las hojas caídas por el viento
y el olor de la tierra humedecida de tanto llanto;
eran mis piernas la fuente que recibían tu ímpetu
y las tuyas las que guiaban el vaivén de mi peligro.

Avanzamos inmersos en nuestra levedad
hasta aquella cascada que habita en mi fantasía,
sus aguas frescas nos invitaban a ahogarnos 
entre alaridos desgarrados de dolor y plenitud
mientras dejábamos atrás tanta miseria, tanta niebla.

Me hundí en el cuerpo de aquella poza y extravié el tuyo,
a lo lejos podía oír tu voz profunda llamando mi nombre.
Perdida de mí pude encontrarme en el fondo oscuro,
en lo inefable de tu silueta desdibujada ante mis ojos
y que solo se perfila en la memoria de mi cuerpo.

Nadé con fuerzas buscando abrirme el paso,
                                              quizás un escape o un descanso.
Te encontré en la salida cuando mis ojos se abrieron
de vuelta a la vida y al hogar de mi cielo en arrebol;
era el fuego de ese cielo el que avivaba una fogata,
llamas del Paraíso caído que me espera a tus pies.

Soñé con estrellas que brillaban furiosas 
en un desierto infinito que nos cobijaba en el secreto,
soñé con tu hombro cargado de cicatrices 
y el peso de todas mis ideas descansando en él. 

En un momento la vida pasó frente a mis ojos,
decidí cerrarlos para perderme un segundo más en mi sueño 
                                                              y en tu bosque 
                                                              y tu cascada 
                                                              y mi desierto,
porque hoy desperté con tu nombre en mis labios
y tu sabor en mis recuerdos.


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