"Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos". Lo escribió Cortázar en Rayuela y, desde mi primer encuentro con esta frase, me ha obsesionado tanto la idea del andar como la idea de su rumbo. Me cuesta creer en el destino, pero tampoco soy de aquellas personas que cree en las coincidencias: esa es una de mis paradojas esenciales. Por mucho tiempo escuché sobre la idea de los hilos rojos del destino, sin embargo, no fue sino hasta ayer que le puse atención y que me he dedicado a buscar diversas historias sobre esta inefable concepción del destino humano. ¿Existe realmente un hilo indestructible que nos une a ciertas personas? Por efectos discursivos siempre tiendo a relacionar este tipo de uniones a ataduras y me aterra pensar que podemos estar atados a alguien sin poder evitar dicha unión. Sin embargo, los últimos días me he encontrado sumergida en una nostalgia crónica, sumergida en una dulzura que viene con la marea de vez en vez y que me pierde en este tipo de reflexiones. Este mismo estado es el que, por ahora, me hace entender este tipo de uniones no como ataduras sino como parte de esa realidad inmanente que no soy capaz ni de poner en palabras ni de encontrarle explicaciones lógicas.
John Lennon probablemente lo dijo de una forma tan clara que es imposible no pensar en él cuando me pierdo en este tipo de pensamientos azarosos: "life is what happens to you while you're busy making other plans". Aquí, los hilos rojos vienen a ser una suerte de alivio, porque sin importar el plan que tengamos o el plan que decidamos seguir, podremos acortar, torcer, tensar e incluso distanciar aquellos hilos, pero éstos no podrían ser jamás destruidos pese a las circunstancias en las que nos encontremos. Es un respiro, una suerte de descanso ya que, sin importar los planes, la vida sigue corriendo a la par con nosotros y nos permite crecer en distintas dimensiones para preparar el alma. ¿Es esto ingenuo? Probablemente, pero por estos días me invade un positivismo extraño que me lleva a pensar que, tarde o temprano, el camino recorrido me llevó justo donde necesitaba estar... y es ahí donde quiero quedarme.
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| Sillas rojas en los bosques de Palermo, Julio de 2016 |

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