Es extraño el sabor que me dejas cada noche al dormir; permanece conmigo tu calidez, la ternura de tu voz, la pasión de tus palabras que atraviesan mi vientre y resuenan en mis sueños con una intensidad etérea. Te siento jugar en mis labios; un poco de dulce y otro tanto de agraz, mezcla perfecta de sabores en mi almohada y en mi pecho que se abriga con cualquiera de tus desvelos, con la inocencia de tu mente y la devoción de tu cuerpo cansado de la incerteza. Eres magia y enigma, abrazo fortuito entre tantas miserias, el miedo enterrado en mi carne cuando la realidad cae como la noche y me cubre con el espanto de los límites... y aún así te pruebo un poco más, adicta a tu abismo, al vértigo de tu compañía y a tu mano sosteniendo la mía. Me estoy quedando en ti, contigo; aquí bajo el alumbrado en una imagen que quiero, por un instante, conservar en la memoria y atrapar entre mis dedos que se vuelven tornasol con solo nombrarte.
domingo, 22 de octubre de 2017
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