Desde que entraste en mí cargo una piedra en mi pecho que me quema tu nombre y me marca la piel; así te tengo en cada esquina que tu lengua conoce, en cada rincón que ha sido abrasado por tus besos, por tu fuego que penetra en mi mirada y en cada hueco que posee mi alma. Cargo contigo en medio de la tormenta que es descubrirte, mirarme en el abismo de tus ojos tornasol que abrigan esta tierra helada en la que habito cuando no te tengo, cuando estás con todos, cuando en ti me abismo aquellas noches insostenibles por tanto soñarte, por tanto pensarte en la sequía de mi almohada que sólo sabe de la cadencia de tu voz. Te llevo con la violencia de tu cuerpo latiendo en el mío, con la paciencia de un corazón que ha sabido esperarte y de unas piernas que te han buscado en otros astros, en otras orbes, y que no han encontrado frutos ni encanto; te llevo con vehemencia, con deseo, con este amor infinito que te espera en la esquina para vivirte sin excusas y sin miedos, sin disfraces que escondan las huellas que ha dejado tu tempestad en mi interior. Te cargo conmigo porque me dejo ir en tu locura, me pierdo entre tus brazos, en tu mano sosteniendo mi cuello y tocando mi rostro, diciéndome dónde caer y dónde dejarme morir; porque te encontré entre las ruinas y te amé en la oscuridad para quedarme a tu lado, para nunca más partir.
martes, 22 de mayo de 2018
Puerto de otoño
Desde que entraste en mí cargo una piedra en mi pecho que me quema tu nombre y me marca la piel; así te tengo en cada esquina que tu lengua conoce, en cada rincón que ha sido abrasado por tus besos, por tu fuego que penetra en mi mirada y en cada hueco que posee mi alma. Cargo contigo en medio de la tormenta que es descubrirte, mirarme en el abismo de tus ojos tornasol que abrigan esta tierra helada en la que habito cuando no te tengo, cuando estás con todos, cuando en ti me abismo aquellas noches insostenibles por tanto soñarte, por tanto pensarte en la sequía de mi almohada que sólo sabe de la cadencia de tu voz. Te llevo con la violencia de tu cuerpo latiendo en el mío, con la paciencia de un corazón que ha sabido esperarte y de unas piernas que te han buscado en otros astros, en otras orbes, y que no han encontrado frutos ni encanto; te llevo con vehemencia, con deseo, con este amor infinito que te espera en la esquina para vivirte sin excusas y sin miedos, sin disfraces que escondan las huellas que ha dejado tu tempestad en mi interior. Te cargo conmigo porque me dejo ir en tu locura, me pierdo entre tus brazos, en tu mano sosteniendo mi cuello y tocando mi rostro, diciéndome dónde caer y dónde dejarme morir; porque te encontré entre las ruinas y te amé en la oscuridad para quedarme a tu lado, para nunca más partir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Votos
Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...
-
No es secreto que el año pasado lo sobreviví como pude, a puro instinto. También el año pasado me dio por tejer a modo de terapia de ev...
-
Quisiera estallar un segundo para poder enterrarme en tu torso, hacer un nido y quedarme pegada a ti un segundo más, escuchar los latidos de...
-
"Fue mi corazón el que cambió". Seguía repitiendo la misma frase una y otra vez, hacía ecos en mi cabeza sin parar, sin embargo, s...
No hay comentarios:
Publicar un comentario