domingo, 18 de diciembre de 2016

Tu latido.


Hay palabras colgando en mi balcón junto tu silueta,
                                                           junto al recuerdo
de un latido que llevo grabado en mi pecho
que se estremece con tan solo pensarte.


Barrio Lastarria, Octubre de 2016.

lunes, 31 de octubre de 2016

Grito de ausencia.


La calidez de tus caricias resbala por mi piel
y se desborda en el recuerdo de la arena que habitamos:
es tu ausencia la que grita y mi cuerpo el que resiente,
se desliza por mi cuello hasta llegar a tu cintura
y mis brazos se cansan de buscarte entre la sombra,
porque tu ausencia me visita por las noches
disfrazada de caricias fantasmas,
                                    furtivas,
caricias que me atrapan cuando te recuerdo sereno,
                                                                      oculto en mis piernas,
rozando tu rostro dulce en la lejanía de mi abrazo.

Te vivo en mi memoria y te padezco en la locura,
te extraño, te grito, te desgarro en el punzante dolor
de una partida anunciada entre quimeras olvidadas;
porque todo lo olvido menos a ti,
porque todo lo sueño cuando soñarte ya no alcanza
para calmar esta sed que tengo desde que sé de tu cuerpo,
                                                  desde que toqué tu sonrisa.

La calidez de tu recuerdo resbala por mi piel
y es mi misma piel la que te espera en el insomnio
de no saber soltarnos,
                                   de no poder decirte adiós.





jueves, 6 de octubre de 2016

Señal de advertencia.


Mientras calcules la distancia,
en mi cuello nace el deseo.


Tránsito de ausencia.


Cuando se trata de ti me vuelvo una tempestad,
no queda más que naufragar en los fragmentos
de aquél beso que transita perdido en mi cuello,
de aquél abrazo que se entierra en mi pecho
y perfora mis piernas con el vaivén de tu latido;
no queda más que perderme en tu ausencia
que duele en mi piel,
                                 en mis dedos,
                                                      en el alma.



lunes, 5 de septiembre de 2016

Abrazo



A veces te extraño con la memoria
mas hoy te extraño con mi brazos,
con mi pecho adolorido de tanto recordarte,
de tanto imaginar tus pasos en la distancia
con aquél vaivén que tiene tu alma
y la sonrisa que cae de tus labios.

A veces te extraño en lo profundo
porque dueles en la piel y en la ausencia,
porque te llevo dentro mío en bocanadas
de un aire que se limpia con tan solo pensarte.

Te extraño y no queda más remedio
que aceptar los minutos,
                    las horas,
                    los días que separan
con cruces en los cielos tu rostro de mi falda.

A veces te olvido y otras veces permaneces
en mi historia arraigado como hiedra,
que habla de ti en cada esquina de mi cuerpo
aun cuando no sé del tuyo más que el hueco
que guardas dentro y del que bebo cada primavera.

A veces te extraño con la memoria,
hoy te extraño con mis brazos.


domingo, 31 de julio de 2016

Inmortal.



Atrás quedan paisajes eternos pintados en mi memoria,
                                   inmóviles por el peso de tu tacto;
abandono los parajes de un todo indivisible
que se fragmenta entre recuerdos
por la simple necesidad de sobrevivirte,
por el imperativo de no dejar de sentir tus manos,
                                                              tu abrazo,
                                                              tu vuelo,
tu sonrisa eterna que alimenta mi alma
                                          con tan solo mirar tus labios,
                                          con sentir el roce fugaz
de una caricia limpia de todo el ruido del mundo.

Te llevo conmigo, adentro, tatuado en mi piel,
en mi respiración que habla de aquel momento
que se hace eterno y camina por tu espalda;
te llevo conmigo y me voy quedando aquí,
           sembrada en la espera de un tiempo
que nos abandone en la libertad del otro.



Buenos Aires desde el cielo, 22 de julio de 2016.

jueves, 16 de junio de 2016

Tu espalda.


Mi memoria transita por tu vereda,
te recuerda con la furia de las noches
que nos ocultaban entre el humo y la calidez
de caricias encubiertas por un grito mudo.

Te pienso con el calor de mis piernas entre las raíces
que crecían en la espera de tu carne,
                                       de tu sonrisa inmortal,
de tu piel eterna deslizándose bajo mi cintura,
desenterrando el deseo que se oculta en el tormento.

Mi memoria no tiene pies pero marcha constante
entre rutas que hablan del sabor de tus labios,
que gritan la dulzura de tu sudor cayendo lento sobre mi pecho,
                                                     cayendo firme bajo mi vientre,
derramando el arrebato que guardo en tu espalda.

Mi memoria vaga entre imágenes perdidas
y los ecos de mis fallas persiguen mis pasos,
cercan los caminos de salida y me conducen a ti:
soy prisionera de tu pasión y del descaro angular,
       prisionera de tu piel respirando mis verdades,
de tus manos enterrándose en mi cuerpo;
porque no sé ser desde que tu lengua entró en mí,
no sé más que de la brutalidad de un llamado animal
que se esconde entre las sábanas y la cordura,
                         entre el quedarse y el huir.


martes, 24 de mayo de 2016

Sonambulismo.


Por las noches me desvelo pensando en tu nombre,
recordando la piel que recorría mi superficie
con el tacto de un ladrón que entra en la oscuridad
para apropiarse de lo que siempre le ha sido ajeno.

Me desvelo con tan solo guardarte en mis dedos,
tocando un espacio de espera en el sonambulismo de tu llamada,
                                                en la alienación de las palabras
que expulsas y luego olvidas a tu antojo,
pretendiendo no herir el ego de mis alas caídas,
de mis pies cansados de tanto buscar caminos
que me alejen de tu inconsistencia y del grito de tu llegada.

Por las noches insisto en llamarte entre sueños,
porque el sentido no alcanza para olvidar tu locura,
desenfreno de la carne que se pierde en la silueta del día,
sinsentido pasajero que es opacado por la idiotez compartida
                                      de un pecado que ya no deseo purgar;
porque se han encendido todas las alarmas
y el compás de espera de transforma en advertencia:
la violencia de tu impulso me hace perder
y el llamado de tu cuerpo no me basta,
                                         no me llena,
                                         me pide partir.

                       

domingo, 1 de mayo de 2016

Nota mental.


En mi pecho habita la angustia,
me corta el aire y me impide respirar;
oprime la pobreza de mi espíritu
y se encierra en la incertidumbre
de mi cuerpo cansado de tanto buscar
                 respuestas en ningún lugar:
por hoy no hay más elocuciones,
por hoy solo busco un poco de paz.





Votos

Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...