martes, 2 de mayo de 2017

Komorebi o el baño del sol.



Existen realidades que se escapan de nuestro lenguaje, que huyen lejos de la lengua porque son tan inaprensibles que no conocen el límite de la palabra. Una de esas realidades para mí siempre ha sido la luz de sol que se tamiza entre las hojas de los árboles: tiene un magnetismo tal que la abstracción es la única salida. Tan singular es esa realidad que solo existe un término para dar cuenta de ésto, le dicen Komorebi y es la palabra que los japoneses utilizan para referirse a este fluir de los rayos del sol. Espero que algún día esa luz me alcance y logre bañarme de toda la vorágine del día a día, de los fantasmas de mi memoria, del espejismo de humano que soy por estos días; por mientras, sólo espero contemplando ese destello y el recuerdo de sus sombras. 

Plaza San Martín - Buenos Aires.


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