lunes, 22 de mayo de 2017

Resfrío emocional.



Han sido días tan extraños estos últimos, como si la furia del tiempo no se detuviera, como si estuviese ahogada aquí, en un lugar que me parece ajeno, un lugar entre mar y cordillera que termina sin ser ninguno de los dos; termino habitando en un espacio intermedio, suspendida en la nada, justo en la mitad de los dos lugares que han definido mi vida entera. Oscilo constantemente entre la montaña y el océano, buscando esos lugares vitales que corren por mi sangre, pero sigo en medio, en un llano que le hace justicia a la depresión intermedia. Es extraño, como si necesitara con urgencia aprender a respirar, como si cada vez que vuelvo a habitar esas voces que abrigan mi alma sólo pudiese volverme tempestad, porque siento que nada cae por orden natural, siento el pecho apretado y las circunstancias del día a día no ayudan a descomprimirlo, como si se tratase de un extenso resfrío emocional que he ignorado y que se ha convertido en algo crónico, porque solo así entiendo este nudo que cargo dentro. Y mientras trato de ordenar estas ideas sueltas, solo siento que necesito volver a salir, tal vez un poco de mar y sentarme y sentir, quizás intentar ser feliz a momentos, a ratos, porque rendirse no es una opción cuando no se sabe a qué se está renunciado. Por hoy, me limito a escribir en vano porque estos días han sido extraños, porque estos días he sido extraña, porque no me reconozco aquí sin ti. 

Paseo Atkinson, Valparaíso 2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Votos

Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...