jueves, 11 de febrero de 2016
Desniveles
No quedan palabras ni rincones a los que aferrarse
cuando se dispone el alma abierta a ser devorada;
cuando se deja el temor a un lado y se salta al vacío
en busca de algo nuevo que rompa la rutina,
que abra las venas del sentir en una nueva explosión
de todo aquello que ya ha sido lavado por la marea.
No quedan momentos libres en mi pensamiento,
porque mi cuerpo se hace prisionero del tuyo
y se agotan las excusas para evadirte,
para protegerme de tu lluvia
para soltar el control de mi pecho
que insiste en llamarte por las noches en que apareces
entre las nubes de una ciudad que pierde lo opaco de su gris
y me hace caer con las luces de tu furor y la insistencia de tu tacto;
así no queda más que dejarse ir en tus manos,
en la dulzura de tu oscuridad.
lunes, 11 de enero de 2016
Despedirse
No encuentro ya razones que me llamen al orden
porque siento más de todo aquello que prometí;
por las noches no duermo pensando en tu beso,
en tu cuerpo,
en todo lo tuyo que perturba la quietud de mi marea,
que daña los ciclos vacíos que me conducen a tus labios.
Mi tacto se confunde porque eres noche,
oscuridad,
movimiento y oscilación en la calma de mi vientre;
mi lengua siente temor de decir lo que siente mi pecho,
lo que mueves en mi alma;
teme aceptar que no solo tiemblan mis piernas
sino también mi conciencia por una pasión oscurecida
que se pierde en la inconsistencia de tus ecos
mientras el juego cae por la gravedad de nuestros actos
y el ardor de mi criterio.
Busco guiar mis pasos en una dirección contraria,
lejos de la perversidad de un deseo apenas reprimido
que incendia una moral alicaída,
(quiebra mi pudor),
y me lleva por un momento a encender la marcha
alejarme de ti.
viernes, 8 de enero de 2016
Navegarte
Navego en la tempestad de tu mirada,
en el rostro de un alma perdida entre las sábanas y el sudor
que aun marca su paso en cada esquina de mi cuerpo.
Navego y naufrago: me pierdo en tus ojos y ya no sé de mí
si no es por tu recuerdo vivo que me eriza la piel,
que marea mis sentidos y anida entre mis piernas
susurrándome al oído palabras oxidadas, anaranjadas
de tanto exponerlas al sol de tu sublime caudal.
Me siento a respirar, a esperar por tu regreso
cual pueblo aun espera un mesías inventado,
cual ser que recurre a la ficción buscando no perder la fe
entre las olas de la decrepitud y tu marea que recorre mi superficie.
Aquí te esperamos con la soledad y la furia del olvido,
con el tiempo que juega a voluntad propia
pervirtiendo el deseo encadenado que me ata a tu dominio,
que me encierra en tus aguas, en tu roce, en tus besos sellados
que guardan el secreto de las nubes que nacen de ti.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Memoria amarilla
A veces quisiera pedirle al viento que me deje volar hasta tu lado,
recostarme en tu pecho perdido entre la furia y la nostalgia,
sentir tu cuerpo revivir lentamente el mío con golpes de deseo.
Quisiera pedirle al aire que me lleve por mares y ocasos,
que me conduzca entre las luces de una ciudad vacía
y me abandone en las sábanas que aun conservan tu aroma al medio día
mientras recuerdo con dulzura caricias inmortales que queman
en mi piel y en mi memoria los rastros de otras manos y otros labios.
Engañarme a mí misma, perderme en la voracidad de una intención
que se calla en lo profundo de la oscuridad
en lo sublime de tu presencia
en lo imposible de tu tacto continuo
por temor o cobardía a enfrentar al sol e incendiarme en el intento.
El cielo me guía mientras cae la velocidad del pensamiento,
la intensidad de la química y el espasmo.
No existen reacciones para experimentar mas que el palpitar al unísono
de aquellos labios que se buscan incansables desde la eternidad,
que regalan tonos alegres y perversos temblores en la caída de la gravedad
y el instinto se asienta en tu espalda, en mis piernas, en la complicidad.
A veces quisiera pedirle al viento que me deje volar hasta tu lado
como si yo no habitara en ti desde que mi cuerpo tiene memoria,
como si tú no fueras la llave que contiene el secreto de mi piel
desde que me abriste a la vida,
desde que me viste nacer.
domingo, 13 de diciembre de 2015
Fantasmas
La insistencia de medir el tiempo con tus ausencias
perturba la calma de una noche llena de humo
y me desarma con el simple roce de tus manos,
me pierdo en la polaridad de tu deseo y tu intención
se queda en el papel como mi cordura en tu bolsillo.
Quedo colgada en tu muro con la crueldad de tu susurro,
con la idea fugaz que viene y distorsiona la quietud
de mi cuerpo aletargado de tanto esperar tu llamado
mientras caigo en la violencia de tu compulsión,
mientras aguanto las ganas que encierro en aquél silo,
Te presiento en mi ventana cada noche en imágenes
que permanecen conmigo como fotografías impregnadas
del sudor de tu carne
en una imaginación podrida de tanto pensar en tu tacto,
en tus labios recorriendo con violencia animal mi piel
enmudecida por tu ritmo
y así me abandono de la perversidad de lo prohibido,
de tus dedos sumergidos en mi pasión.
lunes, 30 de noviembre de 2015
Pasos
De tanto gritar rompes mi garganta,
callas la desesperación de un cuerpo aletargado
y la claridad de mi deseo se pierde en tu espalda:
toca mi puerta,
abre mis labios,
cierra mi boca.
juega a enredarte en el vaivén de mis caderas
mientras el ruido se asienta en tu pecho
y mis piernas te invitan al caos y lo sublime.
Carne y deseo se conjugan en tu lado salvaje,
en mi lado natural que perfora tus oídos
y ensordece el trago amargo de tu apatía,
que anula los impulsos del buen juicio
y tortura el desenfreno de una canción desconocida.
De tanto gritar rompemos las cadenas
y repetimos los golpes de la poca cordura
enraizados en la mediocridad de tu compás,
que permiten el andar decadente de mis pasos
que solo saben llevarme a ti.
sábado, 21 de noviembre de 2015
Nada
La intensidad define la existencia
de un cuerpo cansado de tanto dolor;
así te pienso, me toco,
recuerdo noches nacidas para escuchar,
para navegar con la furia de tus manos,
perderse en la rabia contenida de tus dedos
que exploran el frente del sur.
Me desvisto completando tu ausencia,
observando la nada que conserva el vacío
de una luna cansada de recibir canciones
y que busca distraerse en asuntos urgentes
que navegan en el impulso suprimido,
en la plegaria de la amnesia.
La intensidad decae en su magnitud
pero arraiga en lo profundo de mi vientre:
grita tu nombre ocasionalmente en lo salvaje
de un deseo censurado por los signos de la razón...
La intensidad decae, el patetismo crece
y caigo en los campos del olvido esperando nada.
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Control
Pierdo el control y estrello mi cabeza
contra los muros de tu maldad,
todo se hace verdadero con el dolor
de un corazón que sangra de tanto recordar,
de un cuerpo herido por los infortunios de la desesperanza
mientras espero por una gota del veneno que brota de tus labios
para calmar la velocidad de mi mente,
la voracidad de un pensamiento recurrente
que destroza mi amabilidad y gobierna mis urgencias...
No hay más salidas, no hay caminos para recorrer.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Perder(se)
El sabor de tu cuerpo se torna algo lejano,
distorsionado por los ecos de tu nombre,
de tu verbo,
de tu carne enmohecida por el tiempo
que separa al deseo compartido
en espacios discordantes,
paisajes destruidos por un erotismo decadente.
El sabor de tus labios se pierde con tu perfume
y se convierte en el diezmo que recibo a goteo,
de vez en vez según el antojo de tu impulso,
de tu voracidad,
de las intenciones carcomidas por lo racional
de una situación insostenible que quiebra voluntades.
Se pierde el lado salvaje en esta espera
y la pasión se torna respuesta conocida,
lugar común entre comunes comensales
que juegan a comerse vivos entre miradas,
entre palabras,
entre cajas amontonadas en el patetismo
de esa imagen que llega a mi memoria.
Me pierdo a mí misma tratando de luchar
contra las murallas que levantas y destruyes
por la inconsistencia y la polaridad de un mundo azulado
que espera por el retorno de tu tacto,
tu sonido infernal,
en la soledad de una habitación cargada de ti.
lunes, 9 de noviembre de 2015
(Des)esperar
La rabia arraiga en lo hondo de mi cuerpo,
se funde con el sol de tus mañanas,
con la luna de tus mentiras
y me llevan a habitar un espacio desconocido,
montañas de horrores enfrascados que alivian
la presión de una mente a punto de estallar
como la carne podrida de tu amor entre tanta fantasía,
como la oscuridad de saberte intocable en la realidad
de tus muros,
tus prisiones,
tus pasiones ensordecidas
por el grito volátil de un deseo que no sabe de esperas.
La rabia arraiga y yo desespero ante tu presencia
por los celos de su nombre saliendo de tus labios,
de sus manos que tocan sin culpa, sin castigo,
sin el temor de ser descubiertas o rechazadas
por la inconsistencia de tu carácter:
la furia enraíza, el deseo decanta, yo ya no espero.
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Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...
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Quisiera estallar un segundo para poder enterrarme en tu torso, hacer un nido y quedarme pegada a ti un segundo más, escuchar los latidos de...
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Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...
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No es secreto que el año pasado lo sobreviví como pude, a puro instinto. También el año pasado me dio por tejer a modo de terapia de ev...