domingo, 15 de noviembre de 2015
Perder(se)
El sabor de tu cuerpo se torna algo lejano,
distorsionado por los ecos de tu nombre,
de tu verbo,
de tu carne enmohecida por el tiempo
que separa al deseo compartido
en espacios discordantes,
paisajes destruidos por un erotismo decadente.
El sabor de tus labios se pierde con tu perfume
y se convierte en el diezmo que recibo a goteo,
de vez en vez según el antojo de tu impulso,
de tu voracidad,
de las intenciones carcomidas por lo racional
de una situación insostenible que quiebra voluntades.
Se pierde el lado salvaje en esta espera
y la pasión se torna respuesta conocida,
lugar común entre comunes comensales
que juegan a comerse vivos entre miradas,
entre palabras,
entre cajas amontonadas en el patetismo
de esa imagen que llega a mi memoria.
Me pierdo a mí misma tratando de luchar
contra las murallas que levantas y destruyes
por la inconsistencia y la polaridad de un mundo azulado
que espera por el retorno de tu tacto,
tu sonido infernal,
en la soledad de una habitación cargada de ti.
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Votos
Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...
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