lunes, 2 de noviembre de 2015

Gravedad


Cae la verdad y yo solo sé de estrellarme
contra el metal de tus sueños, tus ficciones,
tu roce imaginario navegando en lo profundo
de mi vientre iracundo,
                       enajenado de tanto repasar tus letras insomnes.
Caemos en la soledad de un grito mudo,
silenciado por el temor de las voces ajenas
cuando el impulso supera al deber y el deseo vuelve a tocar
aquella puerta olvidada en la fisura de mi alma,
aquella puerta vecina que encierra el recuerdo de tu cuerpo...
Así, mientras cae la gravedad de tu piel sobre mi memoria
me encierro en el caos del olvido.


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