lunes, 26 de junio de 2017

Lugares con historia: La Villa San Luis y el miedo del poderoso.


A unas cuadras de donde vivo se encuentra la Villa San Luis, un lugar que me llena el corazón de una emoción a la que aún no le encuentro nombre: simplemente te estremece el alma. Este lugar nació en 1972, como parte del proyecto de viviendas sociales del gobierno de Salvador Allende. En ese entonces, más de mil familias lograron cumplir el sueño del hogar propio, sueño que para tantos sigue siendo hoy algo lejano. 

El proyecto lo conformaban veintisiete edificios, mil veinticuatro hogares que fueron arrebatados de las manos de sus dueños el año 1976 por el Ejército de Chile. Esta Villa es un verdadero estandarte de la lucha contra la segregación que podemos ver hasta el día de hoy. Una de las cosas que más me violentó cuando llegué a vivir a la capital fueron las preguntas tipo: ¿en qué comuna vives? ¿De qué colegio eres? Tuve la suerte de que esas preguntas nunca aplicaran a mí y, también, tengo la suerte de poder ver casi a diario este espacio que me recuerda que la lucha contra esta lógica elitista terrateniente aún no termina. 

Alguna vez escribí: "Por suerte, aún existen lugares que tienen más memoria y más historia que cualquiera". Lo escribí después de rodear lo que queda de la Villa frente al Parque Araucano. Desde entonces, se ha vuelto un lugar al que le hablo cada vez que paso por él. "Resiste" es lo que más le digo al lote 18. Es que se trata de eso, de un ícono de la resistencia, de la lucha, de una pelea por la dignidad dada desde el corazón. Robaron sus viviendas, construyeron uno de los centros financieros más poderosos de la capital, se asentaron grandes empresas en donde antes se asentaban sueños. 

¿Por qué San Luis? Por el miedo y la rabia de quienes resentían a los nuevos vecinos. Porque no podían soportar que la gente que vivía en la ribera del Mapocho ahora viviera junto a ellos, detrás de la Escuela Militar. Posteriormente, en 1996, el Ejército vendió estos terrenos, con la complicidad de Gobiernos en democracia, vendiendo a su vez los sueños de las mil familias desalojadas, los sueños de gente de lucha que fue desalojada en camiones basureros y arrojados al perímetro, al margen.

Hoy me duele este lugar. Me duele porque el poder vuelve a ignorar la lucha de tantos, porque ignora la memoria y busca demolerla a escondidas, por la espalda. Porque a días de poder declararla Monumento Histórico entraron las excavadoras, derrumbando a su vez ese espacio de esperanza que esta Villa representa. Me duele San Luis, me duele la injusticia que abraza este lugar y que no quiere soltarlo. Me duele la cobardía de quienes ostentan un poco de poder que ignoran las batallas que muchos deben dar en una sociedad cruel y violenta. Me duele este lugar y es este mismo lugar el que reafirma que hay muchas luchas por dar aún y que es parte de nuestro trabajo no desistir y enseñarles a las generaciones que vienen a darle el valor que merece la historia y la memoria para poder construir un futuro mejor. 


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