jueves, 17 de agosto de 2017

Los abrazos.



Cerca de mi lugar de trabajo hay una tienda donde suelo ir a comprar mis artículos de primera necesidad (todos vicios conocidos como el chicle y el chocolate). Hoy fui a buscar algo para comer, como acostumbro hacer los días jueves, opté por un completo porque el hambre lo ameritaba. Cuando me acerco al mesón, observo que la chica tenía los ojos vidriosos y la punta de la nariz roja. Me apresuré a preguntarle si todo estaba bien, si le pasaba algo, a lo que ella me responde un sentido "extraño a mi familia" con voz tímida y quebrada. La chica es venezolana, por lo que asumo que el sentimiento de añoranza es mucho más profundo de lo que puedo imaginarme. La reacción fue instintiva (como casi todas mis acciones en realidad): crucé del otro lado del mesón y la abracé firme. Sentí pronto cómo sus lágrimas mojaban el hombro de mi blusa y cómo el abrazo se volvía cada segundo más apretado, más humano. Fue un abrazo largo y cómplice, como si no fuésemos completas extrañas que se ven cada jueves e intercambian saludos cordiales. Antes de separarnos me dijo "necesitaba mucho este abrazo". Me sirvió el completo, conversamos brevemente de cómo los sirven en Venezuela y me retiré del local. Ahora, estoy sentada afuera, bebo el té helado que compré antes de volver a clases y pienso en esa sensación cálida de aquel abrazo.

Todos extrañamos a alguien en nuestras vidas, todos nos dejamos mover por esa nostalgia de quienes están lejos, todos tenemos días en los que necesitamos con urgencia un abrazo para sentirnos menos solos en nuestra realidad. Y así como todos necesitamos algo de humanidad, también olvidamos fácilmente lo simple que es demostrar empatía y entregar calidez a quienes nos rodean. Se siente como aquello que escribía Galeano en "El hambre / 2": "El sistema, que no da de comer, tampoco da de amar: a muchos los condena al hambre de pan y a muchos más condena al hambre de abrazos". Yo me quedo con el corazón un poco más lleno hoy, porque yo también necesitaba ese abrazo para sentir que estamos aquí por algún motivo y que, sin importar lo que ocurra, me niego a sentir ese tipo de hambre una vez más.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Votos

Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...