miércoles, 16 de agosto de 2017

Saudade.



He escrito, tachado y vuelto a armar las mismas palabras en distinto orden mil veces, lo he intentado como si escribir el amor ayudara a diseminarlo en el viento, o como si fuese un simple acto de resistencia frente a la intensidad de mis formas. He escrito en la distancia, en la ausencia, en el llanto; en noches eternas desde el mismo balcón, mirando el mismo sur de siempre y la misma cordillera perdida entre los edificios que crecen aquí, como la nostalgia que me colma. Escribo por necesidad, por este impulso vital que te fragmenta en la memoria así como fragmentó en su momento otros recuerdos, otros momentos, otros sentires; escribo porque quise hacerlo en simple, decir que he vuelto a leerme y a habitar en aquellos lugares donde la ternura venció al deseo y el deseo venció a la razón. Te escribo hoy porque no somos dueños del mañana, porque no somos dueños de nada más que el ahora y de este abismo que crece entre los dos y que llevo pegado a mi piel, espacio que recuerdo en cada esquina que lleva tu nombre. Te pienso aquí, sentada en el rincón de siempre, escribiendo desde el mismo sitio que insiste en conservar este sabor, mezcla de amargo y alegre, que habita en este cuarto pequeño que se ha convertido en mi eterno refugio cada vez que escribo líneas sin sentido, líneas como estas, para buscar el último adorno de esta melancolía que lleva tu nombre.



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Votos

Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...