Esta noche simplemente quiero amarte,
entregarte cada átomo de mi ser
para que te veas con mis ojos,
alimentar tu piel con cada letra leída
para así crecer contigo en el raudal de tu luz;
porque ya no existe palabra que pueda
entregarte la esencia que de ti respiro hoy.
Quiero vivirte en la distancia,
en el primer papel que encuentre,
y cargarte conmigo como mi piedra angular,
como el amuleto que eres,
porque contigo se acabaron los días nublados
o sólo dejé de mirar al cielo rogando por un milagro
o tal vez me basta con mirar al frente y encontrar
el recuerdo de tus ojos puros que sonríen
con una honestidad en la que me abismo.
Quiero sentirte y padecerte porque eras tú
lo que buscaba con anhelo entre las nubes,
porque eres la causa para que mi pecho siga latiendo,
de sentirme viva en la intensidad de este
sentimiento que crece y que debo despedir.
Quiero darte alas, quiero ser tu viento
y poder liberarte de cadenas y pesares,
mas antes de soltarte sólo pido amarrarme a tu espalda,
clavarme en tu pecho,
habitarte por un instante para sobrevivir a tu ausencia
pues ya no quedan más lágrimas para darte
por haberlas malgastado en los puertos equivocados.
Esta noche quiero amarte simplemente,
hoy, cuando necesito olvidarnos,
cuando el dolor por traicionar
lo que vive en mi pecho en favor del buen juicio
arraiga fuerte en mi centro mientras busco
una última excusa para dejarte partir.
Esta noche me pierdo en tus dolores y en mi sentir,
y quiero amarte en mente,
en alma,
en cuerpo,
esta noche quiero respirarte: grabarte en el corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario