No te alejes, no me abismes en tu ausencia
con el dolor que me causa tu silencio,
no construyas muros al rededor mío
porque tengo la voluntad de derribar cada uno
para quedarme a tu lado toda una vida,
para compartir contigo mi libertad y mis sábanas,
para curar tus heridas con mis besos
y sanar tus miedos con infinitos abrazos y canciones
mientras espero que termines el recorrido.
No me alejes hoy porque mañana
no estaré aquí para besar tus ojos cansados,
me iré lejos sin despedirme cuando caiga la noche
por el dolor que causa tu silencio
y tu distancia
y tus muros,
por las lágrimas que han caído y no has sabido detener,
por tu andar errático y tus letras ambivalentes.
No me alejes por más tiempo porque me alejo yo,
porque te dejo ir en lo inefable de tu abismo,
porque no es hoy y mañana, quizás, no estés más cerca
cuando sea ya tarde,
cuando ya no queden fuerzas para hacerte feliz
en estos desniveles que nos definen desde nuestro génesis,
porque no hubo inicio y aún así te despido,
porque no hay máscaras para sostenerte,
porque no hay más tiempo para el miedo,
para los límites,
para este adiós.
No me alejes, por favor, que esta noche ya no es necesario,
no me alejes más porque esta vez quien se despide soy yo.
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| Lago Calafquén, Lican Ray. 22 de julio 2017. |

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