sábado, 29 de julio de 2017

Un poco de coraje.



Sacarse de la cabeza los prejuicios y solo dejarse llevar por el sentimiento, fluir en tu caudal sin preocuparme por el destino que este tenga, porque eres la luz que llegó a disipar la angustia que habitaba en mi pecho, porque basta con tu abrazo para terminar mis tormentas y sembrar la calma con tus manos rodeando mi cintura, con tus ojos negándose a sostener mi mirada. Te cargo clavado en mi centro, atravesando cada fibra de mi ser y ahí quiero guardarte por una eternidad o al menos hasta el próximo amanecer, porque no quiero pensar en el mañana si no es con mis labios en tu cuello, con los tuyos en mi frente, con el corazón abierto para sentirte sin temor por el futuro o los reproches. Te cargo conmigo, dentro de mí, en mi esencia ahora translúcida porque develaste aquellas verdades que ocultaba tras mil máscaras, porque descubriste la dulzura que en mí aguardaba para ser entregada en la pureza de tu alma, en la belleza de tus letras, en la candidez de tus ojos cristalinos. Respirar, simplemente sacarse el miedo de los hombros y repetirte todas las noches en mi almohada para no olvidar la suavidad de tu brazo y la calidez de tu espalda cada vez que apareces en mis sueños y despierto un poco menos dolorida, un poco más feliz.


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