La cura para el infierno en el que ardo llega de la mano de una bocanada, de aires que atraviesan tempestades y prevalecen en lo circular del tiempo. La cura trae consigo un sabor conocido que reverbera en los recuerdos de un corazón que no olvida, de una sábana que conserva tu aroma intacto. La cura del mutismo y la quietud de una pasión ajena viaja en la distancia y se queda aquí, me deja dormir entre sus brazos en tardes eternas, en paseos furiosos con lenguas afiladas que confiesan sus pecados y consiguen el perdón: la cura fue mi honestidad de la mano de tus ojos y ya no hay dudas, allí me quedo.
sábado, 24 de octubre de 2015
Sanar
La cura para el infierno en el que ardo llega de la mano de una bocanada, de aires que atraviesan tempestades y prevalecen en lo circular del tiempo. La cura trae consigo un sabor conocido que reverbera en los recuerdos de un corazón que no olvida, de una sábana que conserva tu aroma intacto. La cura del mutismo y la quietud de una pasión ajena viaja en la distancia y se queda aquí, me deja dormir entre sus brazos en tardes eternas, en paseos furiosos con lenguas afiladas que confiesan sus pecados y consiguen el perdón: la cura fue mi honestidad de la mano de tus ojos y ya no hay dudas, allí me quedo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Votos
Jaime: Podría iniciar estos votos tratando de ser elocuente, pero la verdad es que debo iniciar diciendo que no existen palabras para explic...
-
No es secreto que el año pasado lo sobreviví como pude, a puro instinto. También el año pasado me dio por tejer a modo de terapia de ev...
-
Quisiera estallar un segundo para poder enterrarme en tu torso, hacer un nido y quedarme pegada a ti un segundo más, escuchar los latidos de...
-
"Fue mi corazón el que cambió". Seguía repitiendo la misma frase una y otra vez, hacía ecos en mi cabeza sin parar, sin embargo, s...
No hay comentarios:
Publicar un comentario