domingo, 25 de octubre de 2015

La llave insegura.


El tiempo corre a una velocidad que no entiendo
y pido disculpas compulsivas, enfermas,
enardecidas por un vientre que tiene voluntad propia,
                    por un cable que me amarra las manos
que me impide el tacto - roce divino -
y me lleva a romper los cristales de la prudencia.

El tiempo se detiene a una velocidad insostenible
mientras doblo papeles que conservan mi locura:
el vértigo de desear tu cuerpo cuando mi alma
es de otra sábana,
                            de otro color,
                                                   de un sabor
que me acompaña desde una era inmemorable.

El tiempo avanza a paso lento,
                             a sonido alterado,
                             a llave abierta que corre
como mis sentidos hacia el desorden,
como prisión que me encadena a este silencio...
y no digo más palabras: la llave queda cerrada
                    mientras me ahogo en tu mutismo.


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Votos

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