I.
Me pasa que extraño tu voz y tus palabras,
el eco en mi oído y mi imaginación,
la costumbre de tus desvelos y los sueños
humedecidos por la sugestión de tu perversidad.
el eco en mi oído y mi imaginación,
la costumbre de tus desvelos y los sueños
humedecidos por la sugestión de tu perversidad.
II.
Mi corazón late tan fuerte por las noches
que levanta mi pecho enardecido por tu ausencia
(y el recuerdo de tu tacto).
que levanta mi pecho enardecido por tu ausencia
(y el recuerdo de tu tacto).
III.
Cuando el deseo pesa más que la culpa
y la moral es destronada
no existe espacio para la duda.
y la moral es destronada
no existe espacio para la duda.
IV.
En mi cuerpo no hay más paseante que tus ojos.
V.
Hay momentos en los que una verdad
desnuda mucho más que tus manos y mi camisa.
VI.
El cielo se torna como mis pensamientos:
rojo por el deseo de tu cuerpo.
VII.
Eres el canapé de no correspondidos:
el que falta nunca, el que falta siempre.
VIII.
Hay lugares eternos, lugares que llevo tatuados en la piel,
lugares que calman la sed de un deseo que no sabe del tiempo...
hay lugares eternos, lugares que hablan de ti.
VI.
El cielo se torna como mis pensamientos:
rojo por el deseo de tu cuerpo.
VII.
Eres el canapé de no correspondidos:
el que falta nunca, el que falta siempre.
VIII.
Hay lugares eternos, lugares que llevo tatuados en la piel,
lugares que calman la sed de un deseo que no sabe del tiempo...
hay lugares eternos, lugares que hablan de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario